Cien razones más que en París
Si los chilenos fuéramos parisinos, si tuviésemos sangre en las venas, si no nos hubiesen emasculado la voluntad y la ciudadanía, tendríamos el país patas arriba, mucho más que lo que tienen los ciudadanos galos al gobierno francés.
¿Cuál es el motivo de tal levantamiento? Simplemente una ley de flexibilidad laboral. ¡Imagínese!... Si eso en Chile está ya hecho hace mucho tiempo..., y nadie dijo nada, ni hizo nada... Ni siquiera la CUT. Pero en Francia les armaron la casa de alto… y parece que no tienen intenciones de detenerse, hasta que deroguen la propuesta flexibilizadora. Ahí sí que hay alma, corazón y sangre circulando por las venas... Acá, ¡no estamos ni ahí!
Si en Chile se armara una “parisina” cada vez que nuestros gobernantes hacen trapacerías, bueno..., o ya no existirían dichos gobernantes o este país estaría cerrado, clausurado y vacante. Pero, acá, nuestros políticos se acostumbraron a hacer de las suyas y en descampado. Saben que el chilenito aguanta todo sin chistar, y si reclama lo hace en voz baja, para que no se entere más que su conciencia.
Es que si usted mira sólo lo del IVA y las pensiones. ¿No cree que es para armar una gran trifulca? Prometen un IVA del 19% sólo temporal, subido para tapar un hueco dejado por un mal cálculo de los tratados comerciales y, de pronto, salen con que ese IVA se queda para financiar unas pensiones que serán igual de miserables, pero que, irónicamente, se la sacarán del bolsillo de los mismos pobres que recibirán las pensiones paupérrimas. A los empresarios no les cuesta nada y al Gobierno tampoco, incluso con el alza del cobre y sus ingresos extraordinarios, ingresos que a nadie se le informa dónde van a parar... Y eso que somos uno de los países más transparentes, tan transparentes que por mandato constitucional se debe satisfacer a cualquier ciudadano que demande información sobre cualquier acto o gestión de las instituciones públicas o de las personas que en ésta trabajen; pero tenemos 100 leyes secretas, a las que ningún chileno puede acceder, contradiciendo la Constitución de manera flagrante.
Si usted toma los contratos del MOP con las concesionarias de las carreteras, podrá darse cuenta que entre nuestros funcionarios, abogados y técnicos, tenemos una superabundancia de “surrealistas”, capaces de transformar lo lógico en absurdo, sin que se les desordene el cabello, ni siquiera un mechón. Son capaces de firmar cláusulas que en otro país movería a una carcajada tan extensa y trepidante, que los pobres fulanos tendrían que desaparecer, simplemente para no enfrentar el ridículo más humillante.
Pero aquí, con la cara de palo que suelen tener los mediocres y apitutados burócratas, imponen un nuevo imperativo categórico, de esos que el filósofo Kant no alcanzó a vislumbrar, ni en los mejores momentos de lucidez: el que los errores no los paga el culpable, sino la víctima. Esta lógica bizarra (es decir, al revés de lo natural) se ha instalado sin que a los representantes de Chile se les tense un músculo del rostro y a los usuarios no se les prenda ni una mísera lumbre en sus cerebros, que los conmine a protestar.
De hecho, y como todos se han enterado, los errores de cálculo respecto al flujo vehicular en las autopistas concesionadas (que ahora deben ser llamadas autopistas congestionadas), los errores de diseño respecto a las entradas y salidas de vehículos a las vías de distribución, son considerados fallas de una población que hace mal uso de las vías rápidas y las congestionan. Solución: que paguen un impuesto adicional por desclasados y “asomados”, por querer todos andar por los caminos hecho para los ricos. Además, que estorban, con sus vehículos pasados de moda y lentos que afean el ambiente a esas naves que se deben desplazar, a elevada velocidad, desde La Dehesa a los puertos y aeropuertos, desde la petit Manhattan a las vías extranjeras oceánicas y aéreas de los mercados globalizados.
Las Isapre, que suben las tarifas en un 2,7%, luego de haberlas ajustado cada año por quítame estas pecas, ganando, además, por el Plan Auge 30% más de lo que acostumbraban a ganar, sólo en el primer año de su aplicación. ¡Y no pasa nada!
Las Isapres sólo lo anuncian; y si no les gusta, mejor, porque cuando usted acata a disgusto, pero finalmente paga, quiere decir que ha sido doblegado, vencido, y la resignación es la estrategia del éxito del modelo mundializado: “la globalización es así... y no hay nada que hacer”. Es la frase preferida de los que gozan los privilegios del sistema, pues desean una sociedad resignada a lo que ya se ha instalado como poder.
Las universidades privadas que suben el arancel cada año al doble porcentaje del IPC: es que deben capitalizarse de manera acelerada, porque no vengan a decir que hacen gastos en investigación y desarrollo, o en mejores planes docentes; pero además reciben ahora recursos financieros desde los créditos fiscales, como $30.000 millones extras en el 2006. Y nadie dice nada.
Se transforma el mentado Royalty en un impuesto específico (que además lleva en la ley la trampa para la evasión, por lo que no lo pagarán), con el único propósito de no reconocer jurídicamente la propiedad del Estado chileno sobre las minas que se encuentran en nuestro territorio y hacer prevalecer, de esa manera, la propiedad efectiva de los privados cuando el Estado se las “concesiona”. Entonces ahora ya no es concesión, es expropiación o, más bien, APROPIACIÓN, por tanto el Estado ya no tendría derecho a cobrar Royalty, al no ser propietario de las minas. ¿Qué podemos deducir de esa cantinflada jurídica votada en nuestro Parlamento? Se ha legitimado una expropiación a todos los chilenos; del mismo corte que en los tiempos de la UP, pero a la inversa; ahora el que pierde es el pueblo, la sociedad toda, y los más pobres son los que más pierden.
También la derecha tiene la osadía de rechazar al juez Carlos Cerda porque investiga con independencia el caso de mayor corrupción que se conozca de parte de un ex Presidente de la República y porque no les rinde pleitesía, porque no trata con guante blanco al ladrón, porque tiene la osadía de representar la justicia ante un poderoso, simplemente se le guillotina. Pero si ese juez hubiese sido venal, cómplice de esos latrocinios, defraudador de la justicia para favorecer a un delincuente pero derechista, entonces sí lo hubiesen aprobado. Pero este país sigue votando por una derecha enferma de corrompida, podrida moralmente, hasta la médula, cosa que ha quedado descaradamente demostrado en este último actuar... Pero los chilenos siguen no estando ni ahí, y volverán a elegir a esa casta pútrida que es la derecha.
GranValparaiso.cl
Comentarios
Muy buen artículo, felicitanciones a Latorre Fuenzalida. yo creo lo mismo: en chile nos acostumbramos a las brutalidades del 'modelo', como le dice a un sistema descarado que privilegia a los empresarios. lo del IVA es una muestra de eso. la gordi se recaga de miedo de pensar cobrar royalty o impuestos a los mas ricos, y prefiera subirle ese punto de IVA a todos por igual, sin estratuificaciones que valgan, como si en este pais todos ganáramos lo mismo y, por lo tanto, dibiesemos colaborar en iguale sproporciones con el Estado y sus programas sociales.
la conducciones de los gobiernos de la Concertación es una mierda, y si en francia los jovenes salieron por un proyecto de ley que los perjudicaba, aqui debrian salir jovenes, juvilados, micro y pequeños empresarios, estudiantes superiores y secundarios... todos, todos los que estan siendo abusados por leyes y politicos sin escrupulos ni conviccioes
este pais de mierda nadie se keja por niuna huá y todos andan dando jugo