02 de 2006

Crash

Por: Bernardita Sánchez-Laiz | Perfil | mail Envía este artículo a un amigo

Pocas cosas me producen mayor desencanto que ir al cine, comprar mi entrada, sentarme expectante en la sala, esperar ansiosa la proyección de una película que creo será muy buena o cuando menos interesante, y que finalmente ésta resulte no sólo mediocre sino además bastante prescindible. Eso fue lo que me pasó este fin de semana con Crash, del director estadounidense Paul Haggis, nominado al premio Oscar por el guión de Million dollar baby.

Crash es una película que argumentalmente podría haberse sostenido con toda la gracia del mundo; cuenta con los elementos necesarios para haber sido una producción no sólo taquillera sino también trascendente, pero que aún así no logra ir más allá de ser una cinta panfletaria y plagada de lugares comunes.

El filme en cuestión toma como eje central el racismo, los prejuicios y la violencia en la sociedad estadounidense contemporánea. Temas que ven la luz a través de los disímiles personajes que construyen la historia: un policía racista, su intachable y cándido compañero, la frívola esposa de un fiscal, un productor de televisión, su mujer y dos jóvenes delincuentes afroamericanos, una familia persa, un maduro detective –también negro- y uno que otro latino que completan el caleidoscopio multiracial que atraviesan el filme.

La acción de este relato urbano transcurre en el pálido reflejo de la ciudad de Los Ángeles, lo cual constituye en sí una especie de contradicción ya que ésta, pudiendo ser un personaje más en el fragmentario cuadro, sirve solamente como marco para éste.

Crash deja ver a cada instante las fuertes influencias de cintas como 21 gramos, del mexicano Alejandro González Iñárritu, y Traffic, de Steven Soderbergh. Al igual que ellas, se sirve de una situación fortuita -en este caso un accidente automovilístico- para reunir a los variopintos personajes que tejen la trama, los cuales quiéranlo o no, iniciarán un viaje redentor que les enseñará la importante lección del valor de la vida –sin distingo étnicos que valgan-, lo que desde luego los convertirá en mejores personas. La materialización en la cinta del bosquejo argumentativo, no poco arriesgado, resulta tan cliché como las palabras con las que acabo de describirlas, lo que termina por ser francamente imperdonable.

Y es que si Crash peca de algo, es precisamente de falta de sencillez, de estar colmada de frases cursis, de discursos baratos, de lecciones dignas de manuales de catequesis para niños, de estereotipos culturales de miedo, tan aplastantes y totalitarios como se pueda imaginar; los negros son delincuentes, los chinos ladrones, los blancos abusivos, los árabes mezquinos (curiosamente y contra todo pronóstico la comunidad latina se ve retratada con mayor benevolencia: sólo como quienes realizan los trabajos que los blancos no desean). No estoy diciendo que las manifestaciones artísticas deban carecer de punto de vista, pero cuando aquella idea previa que se pretende refutar, termina por ser una caricatura, un reflejo torpe y grotesco, en este caso particular de ciertas pulsiones relacionadas con la identidad de distintos grupos humanos, no sólo no se refuta sino que por el contrario se reafirma, es indicativo de que algo anda mal.

Crash se convierte en una especie de propaganda antirracial bastante ineficiente, y que de cierta manera termina por abrazar con fuerza la idea inicial que en cada cuadro se pretende revertir, o cuando menos combatir, y que versa fundamentalmente sobre la idea de que los blancos son violentos y racistas única y exclusivamente por razones circunstanciales y por supuesto siempre externas, que gatillan esa clase de comportamiento mientras que en otras etnias, como en los genéricamente llamados árabes o bien los afroamericanos, dichas conductas se deben a que cuentan con un lamentable bagaje cultural que de un modo u otro los determinan desde la cuna, con lo que se enfatiza una profunda connotación negativa arraigada en el imaginario colectivo que es reforzada indirectamente en la película.

Una cinta en que el tiro sale por la culata, y es devorada por el tamaño descomunal de sus pretensiones.

Crash
Drama
Dirección: Paul Hagis
Año: 2004
Elenco: Matt Dillon
Don Cheadle
Sandra Bullock
Illiam Fichtner
Ryan Phillipe
País: Estados Unidos
Duración: 100 minutos



Comentarios

muy ambiciosa, es cierto, pero a la "ACADEMIA" le gusta este fectismo y los discursos bien intencionados y los sobreentendidos


Escrito por: ronaldinho en Mar 01, 06 | 1:38 pm

crash gano el oscar a la mejor pelicula, lo que demuestra que los discuros explicitos y brudos sobre las razas en ese pais racista y furioso, dan resultados inmediatos, todo politicamente correcto y todo como cuento de hadas en ee.uu. una huea lamentable y fea.
sin ir mas lejos que gane el oscar ya demuestra su falta de calidad: una pelicula que aspira a tocar temas tan delicados y a apostar por una estructura como la de esa pelicula, tiene que blanquearse y simplificarse mucho como para terminar siendo aclamada por la cademia


Escrito por: vaquero gay en Mar 06, 06 | 12:48 pm
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