02 de 2006

Los Miserables

Por: José de Arimetea | Perfil | mail Envía este artículo a un amigo

Los pobres, esa categoría casi ontológica que define condiciones de vida precarias, en ocasiones al límite de la subsistencia, han estado en el centro de la noticia en el último tiempo. Como si no bastara con la experiencia de su propia miseria y la continua vulneración de todo tipo de derechos, diversos motivos -cuál de todos más bizarro-, los han situado en el debate público desde una perspectiva acusadora, insensible y clasista.
Arimetea
El primer hecho ocurrió hace varios meses. En una operación con tintes nazis y no exenta de una ingenua crueldad adolescente, una radioemisora lanzó la polémica campaña ‘Pitéate un flaite’. Con dicha arenga, monstruosa por donde se le mire, se azuzaba al público a unirse a esta especie de depuración de la ‘raza chilena’. En un país ferozmente estratificado, desigual y endogámico como el nuestro, los parámetros para identificar al posible enemigo interno eran por demás predecibles: simplemente un cierto fenotipo que delataba el origen humilde del (infra)humano en cuestión; además podían ser descubiertos por el uso de algunos modismos, nombres de origen anglosajón y una serie de costumbres propias de los pobladores. Resultaba paradójico, sin embargo, que esta campaña irrumpiera desde Radio Carolina, cuya audiencia no es precisamente la oligarquía nacional ni el ABC1 criollo, lo que a la postre significaba un llamado a la inmolación de sus propios radioescuchas, es decir, un muy mal negocio para los mismos promotores de la mentada razzia.

Tiempo después tuvimos la fortuna de presenciar la ‘Exposición en tránsito’ de Máximo Corvalán, genio de las artes visuales que hizo una instalación en las puertas del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). En ella, una pareja de cartoneros que antes pernoctara en la Posta Central, fue convencida de trasladar sus exiguas pertenencias para residir de forma temporal en una caseta minúscula y completamente abierta por uno de sus flancos, ornamentada en su interior con motivos de conquista espacial o desastre atómico, en un llamativo diorama de nuestro árido desierto nortino. Los cartoneros debían pasar las 24 horas bajo el techo de esta ínfima estructura, como una especie de reality de la miseria, no sólo soportando el fisgoneo permanente de los transeúntes y la prensa, sino además sometidos a una tortura ejemplar (como la que doña Lucía debe inflingir por estos días a don Augusto: después de todo, por no saber robar como se debe sus retoños y ella misma pueden terminar en cana), ya que las lucen de la casa-estudio diseñada por Corvalán no se apagaban nunca, algo que en la intemperie de seguro se las ingeniaban para resolver de alguna manera.

Me parece curioso que al abordarse un tema como este, al “hacer un llamado de atención” sobre la pobreza, como dijeron los responsables, y “visibilizar lo oculto”, no fuera posible constatar ninguna incomodidad en los espectadores. La crítica, la provocación, la parodia siempre inquieta, desagrada a quien la presencia y se sabe ironizado o incluso culpado o responsable en esa farsa. Y todavía más cuando viene del arte, cuya credibilidad es de costumbre bastante ingente. Esta instalación, por el contrario, era tan inocua y cándida que sólo servía para que los paseantes profirieran alguna frase de circunstancia, como divertidos turistas en un país del tercer mundo o alegres concurrentes a un circo de fenómenos.

Desconozco el motivo que hizo desaparecer la obra de las afueras del Museo. Tal vez el artista encontró unos niños mogólicos que exponer en una vitrina del Alto Las Condes o una pareja de enanos que colgar en una jaula del techo de la Estación Central, obviamente con el único propósito de sensibilizar a la población respecto a sus prácticas discriminatorias.

El tercer hecho no tiene ninguna novedad, salvo el habitual horror que produce asistir cada lunes a la morbosidad de un país entero. Hablo del viejo y exitoso programa de Carlos Pinto, ‘Mea Culpa’, donde se explica de manera didáctica por qué Lavin quiere instalar una cárcel-isla donde encerrar a los delincuentes.

En el espacio de TVN, la pobreza en todas sus formas ostenta un lugar de privilegio. Ya sea como acicate o mero conspirador de crímenes y violencia en todos los grados, vemos que semana tras semana los protagonistas son fieles representantes de cierto estrato socioeconómico, cuya palmaria inclinación al mal los vuelve inmejorables personajes de su serie de no-ficción. De hecho, creo que el aporte del programa a aumentar los niveles de estigmatización y prejuicio en nuestra sociedad merecen algún galardón; tanto esfuerzo no puede ser en vano.

Creo que es realmente insólita la performance de Pinto. No contento con aparecer entre el humo todos los capítulos, como una caricatura de sí mismo, se da el lujo de enjuiciar públicamente al criminal que purga sus penas al concluir el episodio. Y al parecer, todo depende del estado de ánimo del realizador, ya que si en ocasiones luce misericordioso y empático, en otras opta por ironizar o de plano hostilizar al entrevistado que se encuentra tras las rejas. Porque en última instancia, es él quien determina la culpabilidad o inocencia del protagonista de la historia. Se hace evidente que cada telefilme contiene una tesis, una apuesta respecto a los papeles que juega cada personaje al interior de la trama, y la narración es guiada para que el espectador consienta dicha tesis, el que es inducido a sentir conmiseración, rabia, indignación, tristeza o angustia por el aciago destino de los involucrados.

En fin, todo parece indicar que los miserables no son precisamente quienes responden a determinadas características de marginalidad y exclusión, sino los que transforman esa forma de vida degradada en un negocio rentable, en un show que administrar para entretener a sus abúlicos espectadores.



Comentarios

Hola loko. komo va la vida, primero creo que la tematica en siete judas esta rebuena, segundo no me cabe duda que siempre los pobres y marginados son un buen negocios para los mass medias, y de esa menra descargan toda su hegemonia facista en desmedro de una poblacion que no es de su agrado y de esta manera aumneta el rechaso en el imaginario colectivo.
Y con de Pinto mejor ni hablar, los niveles de hostilidad periodistica con los cuales realiza su entrevista es ciniestro, ¿quien le dijo a este, que se tiene que transfornar en cura o inquisidor? buena el problema no es de el sino de lo ejecutivos del canal de todos los Chilenos (menos de la poblacion ya citada) en fin siempre el poder estara al servicio de estos suedo-fachos.
que bueno trabajar por lineas tematicas me parece que es mas entretenido y se pueden apreciar mejores y mayores formas depensamiento.
nos vemos loko (aca en Uruguay pasa lo mismo con los mass medias, en relacion a la campaña en contras de los ya citados marginado (discrminados) seres humanos.


Escrito por: Rodrigo en Feb 12, 06 | 10:19 am

los pobres son un problemita incomodo para la tele si no es como parodia e imitacion burlesca de sus foirmas y maneras.
concuerdo plenamente.
lo peor es cuyandoi elk arte empieza a confabular en la misma linea. un asco lo del señor máximo corvalán, espeor que no pariente del LUIS, sino de Álvaro.
saliudos esde la V REGIUÒN


Escrito por: jalo en Feb 12, 06 | 6:30 pm

la exposicion era como las huifas, pero tampoco se puede comparar a un programa de pinto que ahora le dan como caja en el canal de todos


Escrito por: franco en Feb 16, 06 | 1:51 pm

Alguna vez leí por ahí algo que decía así "...“Vivir en la pobreza puede ser triste, pero ofender o causar dolor a la sociedad creando problemas a quienes no son pobres,es, al parecer,
la verdadera tragedia”. Creo que esa frase da en el centro del problema.


Escrito por: Jorge en Feb 16, 06 | 3:39 pm

todos profitan de los necesitados, es recontra fea la wea, pero es así, y en la tele es donde mas care raja se han puesto los culiaos


Escrito por: alonso en Feb 17, 06 | 11:08 pm

¿Qué clase de país es éste? ¿Cómo puede siquiera dar risa el llamar a matar un roto? Peor aún, ¿quién les ha contado el cuento a esta gente para creerse que tienen alguna base para despreciar a otro de sus connacionales? ¿Es que nadie les ha regalado un espejo? ¿No se dan cuenta que somos todos morenos, todos mezclados, todos un poco indígenas (lo que es una buena cosa, por lo demás, porque ellos, a diferencia de los europeos, jamás han tenido la necesidad ni la indecencia de ir a saquear y robar a otras tierras), que jamás vamos a ser suecos o luxemburgueses?

Ahora, el por qué el ser europeo podría significar ser superior está más allá de cualquier lógica, es cosa de mirar a los chinos: en apenas 15 años ya son la cuarta potencia mundial. ¿A alguien se le va a ocurrir después matar a alguien por no parecer chino? ¿Es que no se cansan de tener un coeficiente intelectual tan bajo?


Escrito por: Santiago en Feb 17, 06 | 11:57 pm

La paradoja de nuestra época es que tenemos edificios más altos pero temperamentos más cortos, autopistas más anchas pero puntos de vista más limitados. Gastamos más pero tenemos menos; compramos más pero lo disfrutamos menos. Tenemos más títulos pero menos sentido común; más conocimientos pero menos juicio. Hemos aprendido cómo ganarnos la vida pero no a forjar una vida. Fabricamos más computadores para almacenar más información, pero tenemos menos comunicación. ¡Y no es chiste!


Escrito por: Movimiento Universitario Autónomo de Filosofía, UCN, ULS en Feb 20, 06 | 10:04 am

todos sabemos que pinto es un miserable pero ugual todo lo vemos pork es entrete el programa
buena columna


Escrito por: hegor en Feb 27, 06 | 6:11 pm

Creo que realmente contraproducente insistir en comentar los programas de television que ya sabemos que son realmente malos y no aportan en nada al desarrollo de la cultura y del pais, ya que sus temas y programas en un 98% son tan superficiales y manejan en forma desvergonzada al telespectador manteniendolo en una ignorancia tremenda, idiotizandolo y limitando cada vez su pensamiento imaginacion y creatividad.
No vale la pena comentar el programa mea culpa o sus realizadores sabemos que son realmente de mal gusto y son amarillistas.
En fin los pobres necesitan educacion cultura, necesitan pensar pensar, sino siempre seguiran pobres,... y no es la pobreza material que la que importa . Por eso los medios de comunicacion insiste en mantener a la gente en la completa ignorancia e idiotizada mostrando programas como rojo, mecano, reallytis, faranduleros.. teniendo un festival pesimo con cero impulso a la musica a la creacion y que aun asi tanta gente lo acepta y lo reconoce, esa personas son probres y hay arta gente trabajando para ellos, para seguir manteniendolos asi distraidos, ignorantes, pobres, buenos pal regeton etc y unos pocos manteniendo al pais con un control mayor a traves de los medios de comunicacion y la mayoria aceptando lo de peor calidad lo vanal entregando el otro 0.9% del cerebro


Escrito por: Deni en Mar 01, 06 | 5:34 pm
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