01 de 2006

Parque Forestal

Por: José de Arimetea | Perfil | mail Envía este artículo a un amigo

Mientras todos hacen sus apuestas sobre los posibles resultados de la segunda vuelta presidencial –que contra todo pronóstico Bachelet inclinó a su favor tras el insípido debate televisivo- yo me pregunto con una insistencia fútil, innecesaria, si detesto más a la tropa de esnob bien vestidos que pululan por los cafés cercanos al Forestal, o a los pendejos estúpidos y pretenciosos que hacen malabarismo en el mismo parque, arruinando con sus cabriolas absurdas el césped que tanto cuesta mantener en buen estado. Curiosamente, todavía me es imposible decidirme por uno u otro.
Arimetea
El caso es que prácticamente todos los domingos voy al Parque Forestal a dar una vuelta junto a Fátima Trevigiano. El sitio tiene algo atrayente, que invita como ningún otro rincón de Santiago a la caminata pausada, al merecido ocio veraniego: la sombra imponente del Museo de Bellas Artes, los rústicos edificios cercando las calles angostas, los árboles que en esta época del año poseen un follaje denso, verde y bamboleante, la generosa avenida principal que escinde las veredas sur y norte del parque como una doliente cicatriz.

El río Mapocho preside aquel escenario con un optimismo muy chileno: su cauce ahora intervenido por el progreso excluyente de la Costanera Norte –con un caudal misérrimo en ocasiones, aunque siempre con aguas turbias y dudosas, acaso fétidas si uno se acerca demasiado- parece admitir sin complejos una apariencia triste y desaliñada que por algún motivo da la sensación de que puede llegar a constituirse en una especie de huella, de rasgo inherente y propio de nuestra precaria identidad; eso, claro, si nuestro empresario-político-candidato no la convierte antes en una réplica kitsch del Sena.

Todo esto, empero, se ve afectado por el rumor incesante de estas dos infames tribus urbanas, de estas pandillas anómicas y prepotentes que durante el fin de semana se dividen el centro de la ciudad a su soberano antojo.

Por una parte tenemos a los cuicos que se toman su moschiato frappe en los locales siúticos y descontextualizados que brotan como mala hierva en ese apacible barrio. Al verlos sentados en las terrazas que miran a Ismael Valdés Vergara, me siento de pronto trasportado a alguna acera cool y cosmopolita del Soho. ¿Quién puede dudar del espesor de sus lecturas al reparar en sus cabellos pegoteados de gel cual futbolistas? Si hasta puedo oírlos recitar de memoria, acodados en las mesitas del café con una tenue música electrónica de fondo, algunos párrafos brillantes de Baudrillard, Deleuze, Guattari o Lévinas. De hecho creo que la proximidad de la librería Metales Pesados, suscita el marco ideal para que esos probables analfabetos –con tanta onda que dan la impresión de no haber terminado la secundaria con exámenes libres-, se crean unos lúcidos intelectuales recorriendo las calles de Paris, en busca de alguna respuesta que le dé sentido a su acuciante desazón metafísica.

Por otro lado, tras la renovada fachada del MAC emerge el ruido improcedente y gratuito que tanto parece gustarle a la Concertación y sus gestores culturales, ya que cada vez que se hace un evento que enarbola la palabra ‘cultura’, es imprescindible el aire carnavalesco: diestros malabaristas, hombres tragafuegos, payasos montados en zancos descomunales y enanos eufóricos irrumpen en la ciudad para refrendar que en democracia existen manifestaciones culturales, diversidad y expresión artística, por mucho que éstos actos más bien parezcan una condena insufrible.

Por algún motivo, el último tiempo se ha empinado a cifras disparatadas el número de saltimbanquis criollos, los que además se ganan sus pesos haciéndonos disfrutar de sus habilidades en cada esquina. Cada uno porta su clava, su monociclo, sus lycras y zapatillas de goma. Legitimados por la extraña percepción de que la cultura es montar una estridente fiesta de disfraces en la vía pública, nuestros ágiles malabaristas creen desafiar el orden social fumándose la cola de un pito antes de acometer su temeraria rutina.

Como sea, algo me hace suponer que los dos clanes que he descrito, se visten y actúan así sólo para agradar al resto. Parecen disfrutar con malicia infantil cuando acaparan la mirada de algún aburrido transeúnte: esos sujetos normales y grises como un viejo burócrata que odia su trabajo. Nada ni nadie se compara a ellos, los rebeldes de siempre que oxigenan el pesado aire de la capital con su desenfado. Puede ser la melena larga y algo sucia que ondea cada tarde de domingo en el Forestal, el sudor que hiede a juventud dilapidada, el escape ridículo a la interdicción y la norma mediante la caja de vino que beben entre los matorrales como niños asustados. Y también puede ser, si atravesamos en dirección sur el mismo parque, el aprendiz de intelectual enfundado en su chaqueta de cotelé azul, con lentes de marco grueso y un voluminoso libro asomando bajo el brazo; o tal vez la homosexualidad asumida, divulgada como muestra de supuesto refinamiento y sensibilidad, pero que finalmente opera como nueva discriminación, clasismo y violencia: el niño bien que no le teme a la sociedad porque, de todas maneras, con sus redes sociales y estudios de postgrado en el extranjero sabe que puede ganarle, comprarla, seducirla.

Lo peor de todo es que ambos grupos, ubicados en las antípodas si nos dejamos llevar por su estética discordante, se unen en un punto definitivo, crucial: reducir las artes a sus puras y simples formas, recordándonos la lectura más limitada y frívola del postmodernismo.

Por todo esto -conjeturo con algo de mala leche- es sumamente probable que ambos grupitos se detesten. No sé si alcanzan a prever su vecindad, a colegir la cercanía de sus territorios, pero hay algo en su proceder que vuelve indudable que poseen un atributo que, por supuesto, dicen odiar: el recelo al otro, a lo diferente. De seguro desprecian la diversidad, lo heterogéneo, y juzgan a los demás bajo su propia vara de fingida integridad y desobediencia al sistema. Sujetos que no por vestirse raro, comprar libros a la moda y consumir un poco de marihuana dejan de ser intolerantes, prejuicios, censuradores.

Pero bueno, en realidad no tengo nada personal contra ellos. Es sólo que me perturba el grado de impostura, de pose, toda esa vanidad enmascarada. Y todavía no sé cuál de los dos estereotipos refleja mejor esa detestable modalidad de apropiarse el espacio urbano. Cuando lo descubra, tal vez tenga la excusa necesaria para impedirme presenciar, cada domingo, este espectáculo ramplón y grotesco a partes iguales.



Comentarios

Acertado como siempre.
Fondo sin forma...Chofis por doquier. Uno, avecilla regular, sólo quiere un respiro...
Malos pájaros... fachosos, empleando la ambiguedad sexual como ardid y cebo. Sin nada que decir probablemente.
El exceso de maquillaje me confunde un poco. Si me preguntan, soy más bien gris, igual que las deslavadas fachadas de Santiago


Escrito por: Pelicana resentida con odio en el alma q aún ama intensamen en Jan 11, 06 | 7:38 pm

Estmado amigo, si bien creo coincidir con el desprecio de dichos personajes, hay algo en su texto que me huele a conservadurismo. Si bien creo que a mí tanbien me ocurre, pareciera ser que los espacios urbanos y la cultura han tomado, desde hace bastante tiempo ya, un rumbo que no somos capaces de comprender. Pero bueno, ha ocurrido siempre cuando suceden los cambios en este tipo de procesos. Los jóvenes de los 80 poco o nada pudieron entender de la "apertura" de los noventa de la cual fuimos (somos) parte. Creo que nos está ocurriendo algo similar, aunque debo reiterar, para dejar algo muy en claro, que yo tambien aborresco a ese nuevo tipo de personaje (o como bein dice usted más bien "el grado de impostura, de pose, toda esa vanidad enmascarada") que se ha hecho dueño de un lugar cuasi sagrado dentro de esta maldita ciudad. ¿Soluciones posibles? Veo dos a corto plazo, o buscamos otros lugares para la caminata pausada u ocio veraniego o nos acostumbramos a con-vivir con esos cuerpos sin interior.


Escrito por: Jorge en Jan 12, 06 | 1:39 pm

Creo que una interesante solución urbanística al problema que se plantea sería construir un puente o un tunel que comience en alguna parte del segmento de la calle Catedral que va de Huérfanos a Bandera, y que termine frente a alguna de las terrazas esnobistas o a los pies del caballo de Botero. Tengo la impresión que la apropiación de los espacios públicos por los indeseables es muchas veces enrriquecedora, aunque siempre precaria y fragil, y por ello susceptible de contrarrestar.
El puente o tunel, por cierto que de concretarse debiera tener doble sentido para que los indeseables de ambos extremos circulen con la libertad que limita solo con el respeto.


Escrito por: Saludos a la distancia Eduardo en Jan 13, 06 | 4:31 pm

anatemizar contra los pobres cabros que se fuman un guiros en el forestal o se chupan una cartoné "entre los matorrales como niños asustados" no le veo mucho sentido. son casi niños y por ultimo es mejor que esten ahi a que anden en una mall. los otros su merecen todo el desprecio posible, la manga de hueones que anda tomandose su cortadito y conversando de 'flobert' o algo parecio es terrible y ademas estoy seguro que nunca han leido niuna hueá


Escrito por: oskarzin en Jan 17, 06 | 12:20 pm

HAY ALGO PIORS QUE ESOS CAFECITOS MINIMALISTAS Y RECONTRA DECORADOS DEL FORESTAL, HAY QUE SER EL REY O A LO SUMO EL PRÍNCIPE DE LO SIUTICOS PA SENTARSEN AHÍ A TOMAR UNA WEAITA


Escrito por: heraldo en Jan 18, 06 | 11:55 am

Solía ir al parque Forestal a pasear con amigos, pero el lugar que para mí era una instancia de relajo y anti glamour, se volvió hace varios años una pasarela donde niñitos bien, como tú mencionas, viven su pintoresca vida de artista pobre, onda Van Gogh, en departamentos o lofts del centro.

La obsesión de estos niños por acercarse al mundo popular no la entiendo; basta ver las tiendas de ropa usada y Patronato repletas de chicos que sin duda no pagan $2.000 por una polera, porque no les alcanza. Esto me parece muy care'raja, por decirlo espontáneamente, al contrastarlos con las peruanas que buscan entre cerros de ropa algo barato para poder vestirse (escena con que me topé en Bandera hace una semana).

Y sobre los cafés pseudo parisinos, ni hablar, es un show, un espectáculo, una pasarela para mirar y ser mirado. Precios altísimos por un vaso de agua y siutiquerías culinarias que sólo he escuchado por televisión: brochetas de jabalí, renos, guachalotes, chupacabras, etcétera, acompañadas de verduritas varias. Sin embargo, lo más gracioso de estos lugares son sus parroquianos y su pose seudo-intelectual, cigarrillo en mano y movimientos de manos exagerados. Te felicito por escribir lo que siempre había querido ver escrito y que obviamente nunca se dice por temor a herir susceptibilidades cercanas.

Natalia Molina, Estación Central, Santiago


Escrito por: Natalia Molina en Jan 20, 06 | 9:27 am

La verdad antes de irme a santiago
me atraia mucho este sector, ahora que
trabajo ahí arranco de el como cualquier empleado mal pagado


Escrito por: parrapino en Jan 22, 06 | 2:14 am

Al leer su crítica sentí pena, pena de que aún exista gente como usted, gente intolerante, gente rersentida, gente que se angustia por compartir con jóvenes los espacios públicos (porque no veo ningún antecendente de propiedad privada de ese espacio), con el fin de divertirse, y realizar actividades sanas.
Seguramente usted es uno de los que reclama en contra de la juventud actual, de la vida sin rumbo, del dilema de la drogadicción y alcoholismo, pero también cierra las alternativas a que este grupo social historicamente desplazado, tenga espacios públicos, áreas verdes con los fines ya dichos.

El parque forestal no es suyo, usted no es Dios, usted no tiene porque calificar y enjuiciar con un seudo a todo lo que los jóvenes hacen y hacemos. Realmente en nuestro grupo etario hay personas brillantes, hay humanos profundos, que lamentablemente no reconoce. Su posición conservadora me remonta al origen del término "pipiolo" en la política, y es lamentable volver a un pasado oscuro, y a la eterna discriminación. El país tolerante no se construye con su actitud.

Yo soy uno de esos jóvenes, pero vivo en otra ciudad de este país, tengo amigos que acostumbran a realizar estas actividades y que escuchan música del estilo que usted menciona(yo también lo hago), y si se detuviera aunque fuese por un minuto a conversar con esos jóvenes, se percataría que hay muy poco de vanidad, porque la visión de vida que ellos tienen es mucho más profunda de lo usted piensa....no subestime, son jóvenes cultos, tolerantes, sensibles, refinados....

"Y todavía no sé cuál de los dos estereotipos refleja mejor esa detestable modalidad de apropiarse el espacio urbano". ¿No siente vergüenza al leer su texto?, yo si la siento, la siento porque soy chileno y odio que aún existan estas opiniones, que sólo se comparan con la señora de la vencidad que no deja que en la patio de ésta, los niños se diviertan sanamente, y les ordena que se retiren de "su espacio". El parque Forestal no tiene otro dueño que el Estado, por lo tanto,todos los chilenos lo pueden ocupar, incluso las tribus mas deleznables que existan en su estrecha imaginación....¡qué terror!.


Escrito por: s.a.c. en Jan 27, 06 | 3:29 pm

CONTIANUACIÓN

Yo soy un jóven común, uso lentes con marco grueso de color negro y visto como muchos de los que van a SU parque, me considero una persona analítica y he sorprendido a muchos de mis maestros por mi capacidad en todo lo que hago, escucho música electrónica y rock británico, me encanta el arte y los cementerios; en el tema sexual, creo que es una estupidez la bisexualidad por moda; soy de clase media, y sé que de todas maneras triunfaré y será por mis capacidades.

Me despido afectuosamente
Abra su mente

S.A.C.


Escrito por: s.a.c. en Jan 27, 06 | 3:31 pm

Interesante dilema estimado SAC, como dicen por ahí quien nada hace, nada teme y su comentario deja entrever que más que abanderizarse por los suyos usted teme ser tildado de "vacío". Le comento que yo, al igual que usted y muchos otros, comparto cietos gustos comentados en su relato, sin embargo, no hago la vista gorda a la gran cantidad de cabros poseros, que circula por el barrio. Nada que decir, son adolescentes y como la palabra lo dice, adolescen, carecen de identidad, firmeza y determinación (pese a lo que ferreamente crean) y se cobijan. como pollitos asustados en un disfraz de gótico, alternativo y bla, bla,bla... Creo que es en el terrible miedo a "no ser común y corriente" que motiva a estos insulsos a incurrir sin verguenza en poses terribbles.
Estamos por sobre eso, me estorban los alternativos al peo, los bohemios de pacotilla. No tienen nada que decir.
Escuche a Tom Waitts. Vea los videos de Michel Gondry... gente de verdad, no de plásico como los del MAC.


Escrito por: Lupita en Jan 30, 06 | 2:01 pm


No dudo que pueda resultar molesto ver aglomeraciones de personas que acuden a estas instancias por moda o por buscar "onda". Pero, por cierto, resulta mucho más desagradable que alguien opine sobre el tema sin mas argumentos que la descalificación generalizada en base a su personal punto de vista. Un punto de vista que, para mí, tiene tanta o más limitación y frivolidad postmodernista como la que nuestro "analista" acusa en aquellas "tribus urbanas".
Creo que es vox populi que todas las culturas que existen y han existido en el planeta presentan un rasgo común en su juventud; el desplegar colores para conquistar. Conquistar al sexo opuesto (o al propio...da lo mismo, creo yo), conquistar adherentes, ayudantes, amigos, espacios de desarrollo e interacción; incluso para conquistar enemigos y lograr acercarlos o instintivamente alejarlos de su "territorio".
Si alguien siente que tiene mas derecho que el resto de las personas para disfrutar de un espacio público a su antojo, criticando y descalificando a quienes considera infames, por el sólo hecho de ser distintos, creo que está rotundamente equivocado.
El señor de Arimetea puede opinar lo que le plazca, ya que eso es propio de la diversidad y el pluralismo. Por lo mismo me permito aclararle que no creo que descalificar a quienes viven de una forma u otra sea la mejor manera de reafirmar su propia postura intelectual...o pseudo-intelectual, no sé.
Está bien. Está lleno de gente vacía en estos grupos a quines usted detesta. Pero no olvide que nuestra sociedad también está llena de gente vacía, ansiosa de sabiduría, intelectualidad, diferenciación y hermetismo. Me parece que usted busca encajar ahí, y claro que puedo estar equivocado, ya que estoy suponiendo de la misma forma que usted supone que los intelectualoides que van a la Metales Pesados son unos analfabetos, o algunos malabaristas sólo hacen lo suyo para agradar al resto, ¿no?
Entonces, puedo concluir que al forestal van, hasta el momento, tres tipos de tribus urbanas: los cuicos aspirantes a alternativos; los pendejos aspirantes a artistas callejeros; y su grupo, señor de Arimetea, los conservadores aspirantes a intelectuales tolerantes y diversos.
Un saludo.


Escrito por: Justo Almedio en Jan 31, 06 | 6:29 pm

no entiendo a gente como el señor (que le gusta) Justo Almedio. leo con regulsaridad las columnas de josé y me parecen buenas, el tono un poco pesado y resentido a veces, pero escribe bien y sabe argumentar. Lo más extraño es que venga a alguien y diga que josé es muy crñitico y intelerante y termine siendo igual pero exacta% igual. Descalifica, ironiza, dice cosas que más buscan irritar (ad homeni) que poner otro punto de vista. Su xcrñitica señor Por el Medio, queda invalidada si se sienta en las misamas bases de lo que critica. la rabia que expele así lo demuestra. es raro, y estopy seguro que si le pidieran su opinion sobre los giles que se toman un cortadito los sabados en la tarde en esos cafes siuticos usted diría lo mismo, pero le molesta verlo escrito por otro y que no sea su propia "pluma aguda" y sea usted el "analista" que los huevee como corresponde.

Jaime Castro


Escrito por: despistados s.a. en Feb 03, 06 | 9:51 am

En primer lugar, señor Castro, me llama la atención su inconsciente homosexual expresado en relación con mi pseudónimo.
En segundo lugar, Usted está equivocado si cree que yo opino lo mismo que el señor de Arimetea sobre los giles que van a tomarse un cortadito al forestal; por eso escribí mi opinión y espero que le haya quedado claro que no encuentro buena la columna, al contrario. Entonces, si Usted cree que escribo con algún sentimiento de envidia o molestia frente a la gracia de la pluma ajena....nuevamente está equivocado. Yo no descalifico al señor de Arimetea, no lo conozco. Lo que traté de hacer, fue justamente lo que Él estaba habiendo en su columna: descalificar a otros en base a suposiciones de lo que pueden o no ser los personajes en cuestión. Y creo que está claro mi punto de vista -si gusta puede volver a leer el penúltimo párrafo de mi columna de opinión- a cerca de lo fácil que es suponer lo que otras personas son, sólo por lo que uno ve o quiere ver en ellos.
Un saludo, y siga participando.


Escrito por: Justo Almedio en Feb 06, 06 | 1:49 pm

yo seria + radical y digo que los que viven en ese barrio 'intelectual' y 'artístico' o quizá una mayoria tambien son unos esnobistas que con cuea cachan algo


Escrito por: cloliveira en Feb 08, 06 | 10:28 pm

Es TRISTE comprobar la naturaleza del alma del chileno, tan bien retratada en los comentarios separatistas q he leido. Todos quieren tener RAZÓN, no? Todos quieren ser jueces... (actitud inherente al chileno, viva donde viva, como he podido corroborar al asistir a clubes europeos, q no van a bailar, sino se sientan a "mirar cómo bailan los demás", y criticar, por supuesto). Yo viví 2 años en el mencionado parque, y disfruté profundamente su variedad. Bullicioso y burbujeante en las fiestas, silencioso y verde durante la semana, para sentarse e ir a leer (si, me gustan ambos extremos, y por qué no). Podía revolver entre la ropa usada q se vendía si los pacos amargados no nos echaban como si fuéramos extremistas, o podía sentarme a conversar con la vecina de 70 años q paseaba su perro. El snob existe en todas partes, pero hasta no conocerlo en profundidad, no podré saber si lo es. No puedo juzgar a menos q tenga la información para hacerlo. Si mi comodidad es TAN grande como la de estos señores (que se creen intelectuales "de verdad", aquellos q se toman todo TAN en serio y gracias a los cuales Chile es un país tan gris), me sentaré a mirar y juzgaré a priori. Si en mi vida queda lugar para el asombro,el descubrimiento, la exploración, el juego, el color... entonces podré tener la oportunidad de abrir un mundo de posibilidades, y hablar con el chico gótico, con el bisexual, con la viejita q vende dulces, la señora q pasea los críos, el viejo al q le queda poco de vida y sale a asolearse. Incluso quizás llegue al "pseudo" intelectual, y compruebe q es alguien q sólo se busca a si mismo, tal como YO.

Claudia Santibáñez Larambuena


Escrito por: Qué lindo es Chile... en Feb 09, 06 | 7:40 am

handjob


Escrito por: Stefan en May 16, 06 | 5:47 am
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